La competencia es el principio de cualquier guerra…

Esta frase la escuche en una de tantas conferencias y videos que he visto acerca de la verdadera educación y yo la creo totalmente.

Desde niños se nos enfoca en competir y obtener el reconocimiento de los demás y esa es una de las razones por la cual terminamos como adultos frustrados luchando con todo y contra todos.

Competir es sinónimo de luchar contra alguien o bien compararse con los demás tratando de ser mejor. La competencia se ha relacionado como un acto común de supervivencia en los seres vivos por lo que se considera natural. Sin embargo a mi me gusta creer que el Universo es infinito y que hay en abundancia para todos por lo que no hay necesidad de competir con nadie. Desafortunadamente hemos llegado al punto donde la distribución de la riqueza (poder) esta totalmente desproporcionada debido a la manipulación de las masas con conceptos de pobreza, culpa, lucha y sufrimiento.

Ha llegado el momento de que nos demos cuenta que por el simple hecho de YO ser un SER humano tengo el poder de crear la vida que deseo y merezco sin necesidad de competir con nadie, ni siquiera conmigo mismo. En la vida hay que fluir no hay que luchar. No hay nada que este en tu contra, lo único que esta en tu contra son tus propios conceptos y programas erróneos que te limitan y te roban tu verdadero poder de creación.

Es muy normal pensar que entre mas competitivo seas mas exitoso vas a ser ya que la palabra competencia también se asocia con la capacidad, habilidad o destreza para realizar algo en especifico; sin embargo esta no deja de asociarse con luchar contra algo o alguien o compararse con los demás. Este es un concepto promovido especialmente entre los millonarios y mundo profesional y laboral.

Desde que entre a la escuela primaria hasta terminar mi bachillerato me la pase compitiendo, especialmente en matemáticas y física por ser las materias mas complicadas para la mayoría de los alumnos. Obtuve varios primeros y segundos lugares, y casi siempre competí con hombres. Sin embargo yo nunca me enfoque en competir ni mis papás me lo pedían, ellos siempre respetaban mi decisión. Yo lo hacia porque me encantaba irme de viaje y salir del pueblo, y además las materias se me hacían fáciles. Aun recuerdo que en el bachillerato nadie me creía que yo competía en física elemental hasta que me entregaban los premios. Nunca tuve facha de «Nerd» ni me la pasaba estudiando como los demás competidores.

En mis épocas de estudiante logre tener más de 100 diplomas y certificados, los cuales creo que están guardados en la caja fuerte de mis papás. Jamás fueron importantes para mí, y hasta la fecha, jamás pongo un titulo o diploma como carta de presentación. Mi seguridad, responsabilidad y experiencia hablan por mí. Quizás por eso me enfocado más en trabajar por mi cuenta y crear negocios, ya que no estoy de acuerdo en competir para tener un puesto evaluado por los demás, y muchas veces basado en sus propios intereses.

En la actualidad vivo en una comunidad asiática donde el nivel educativo es muy alto (el mejor de California) y mi hija y yo podemos ver lo disciplinado y lo «competitivos» que son la mayoría de los niños sin tener tiempo libre para ellos. Mi hija logra estar entre los más destacados de la clase porque es inteligente y responsable, pero nunca porque yo la obligo a competir. Mi enfoque es que ella disfrute cada día y descubra sus propios talentos e intereses sin competir con nadie. Para mi es de total importancia que el mejor ejemplo y apoyo lo tenga en casa.

Estoy segura que uno puede ser su mejor versión sin necesidad de competir con nadie y crear la vida que desea y merece. Mientras sigamos compitiendo con los demás y enfocando a nuestros hijos a hacerlo será muy difícil que sean completamente felices, ya que siempre habrá una «guerra» por ganar dentro de ellos. Yo creo fielmente en sacar lo mejor de cada persona (niño) y descubrir sus talentos con amor y pasión. Enseñarlos a creer en ellos mismos desde pequeños y hacerles saber que ellos son la persona más importante de este mundo y que pueden crear la vida que desean y merecen, sin necesidad de ser mejor o peor que los demás.

Yo me pregunto ¿Por qué hay que preparar a nuestros hijos para enfrentar al mundo, si los podemos preparar para ser felices, responsables, tomar sus propias decisiones y fluir con el mundo? Estamos rodeados de personas que enfrentan al mundo desde que se levantan, y los resultados no son muy alentadores. Si seguimos promoviendo la competencia estamos promoviendo la guerra, especialmente la guerra interior en el ser humano que es el inicio de cualquier guerra y creando seres insatisfechos y deseosos de un poder egoísta y destructivo.

¿Qué prefieres, hijos competitivos o hijos felices? Yo no creo que competencia (guerra) y felicidad puedan ir juntas. Y tu ¿Qué crees?

Abrazos y bendiciones,

Patricia Anaya

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